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IUS-Etica Un nuevo paradigma: Estado Etico de Derecho

El Derecho está agotando sus fuerzas y requiere de una revitalización que sólo la Moral puede brindarle

ENFOQUE IUS-ÉTICO DE LA CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA Juan José Bocaranda E





ENFOQUE IUS-ÉTICO DE LA CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA
Juan José Bocaranda E

Nota previa
Cuando el 25 de agosto de 2004 publicamos la primera edición de nuestra obra IUS-ÉTICA, EL DERECHO DEL NUEVO MILENIO, expresamos, respecto a la CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA, lo siguiente:
 
Imperando el Principio Ético en las actuaciones de la OEA, resulta más que lógico admitir que este Principio debe operar también en toda la estructura normativa de la Organización, incluyendo la CARTA DEMOCRATICA INTERAMERI­CANA, que viene a ser, implícitamente, CARTA ÉTICO-DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA.

Puntualizando en función del Principio Ético, se infiere que
1.  Toda democracia debe ser una democracia moralmente represen­tativa, y no reducirse a un ejercicio meramente jurídico y formal.
2.  El carácter participativo de la democracia debe contribuir a la con­validación de los valores democráticos sobre la base de los valores éticos.
3.  La solidaridad, ante todo moral, no es solidaridad entre los Estados sino entre los pueblos a los que éstos representan.
4.  Es deber moral de los Estados Miembros velar por la realización efectiva de los Derechos Humanos en todos y cada uno de los Estados de la Organización.
5.  La lucha contra la pobreza y por los derechos humanos, la educación y el medio ambiente, deben mirarse como un compromiso moral y no como simples objetivos de la Organización.
6.  El espíritu de lo hemisférico que anima la OEA subordina moral-mente los intereses de cada Estado Miembro; y, a la vez, los intereses hemisféricos están supeditados, moralmente, al espíritu de la univer­salidad.
7.  El desarrollo del Derecho Internacional no podrá ser pleno mientras se abstraiga de la necesidad básica de su desarrollo ético o moral.
8.  Los pueblos tienen derecho a una democracia éticamente concebida y jurídicamente realizada.
9.  La democracia éticamente concebida debe constituir un catalizador positivo del desarrollo moral, social, político y económico de los pueblos.
10.              El ejercicio efectivo de la democracia moralmente representativa es fundamental para la existencia de un Estado Ético de Derecho.
11.              El ejercicio de la democracia moralmente concebida supone una actitud ética del Estado en cuanto se refiere a la realización de las actividades gubernamentales, al concepto de responsabilidad en la gestión pública, a la realización de los derechos sociales y al respeto por la libertad de expresión y de prensa.
12.              El fortalecimiento moral de los partidos políticos es absolutamente necesario para que puedan adquirir la condición de instrumentos efica­ces y actualizados de la democracia en el Estado Ético de Derecho.
13.              La democracia moral es indispensable para la existencia y el ejer­cicio efectivo de la democracia jurídica y política, de las libertades fundamentales y de los derechos humanos.
14.              La discriminación y la intolerancia deben ser evaluadas, ante todo, conforme al Principio Ético.
15.              La Ley Moral prohibe hacer prevalecer el tratamiento político sobre el tratamiento ético, en la solución de conflictos internacionales o respecto a la violación de los Derechos Humanos y de los principios democráticos, por el Gobierno de alguno de los Estados Miembros.
16.              La suerte de los pueblos no debe ser sacrificada en aras de la conve­niencia o de los intereses particulares de los Gobiernos.
17.              Cuando los Jefes de Estado se desentienden de los graves atropellos que contra los Derechos Humanos perpetra el Gobierno de un Estado Miembro, incurren en corresponsabilidad moral por lesa dignidad, pues violan el Principio de la Injerencia Humanitaria.

De todo lo anterior se desprende que, cuando la OEA reconoce como indispensable la democracia representativa, sólo puede reconocer como tal la democracia que se desarrolla en cada Estado conforme a las exigencias de la Ley Moral. Y, del mismo modo, cuando promueve y consolida la democracia, debe hacerlo con criterios éticos y no con criterios puramente jurídicos ni, menos aun, puramente políticos o diplomáticos. Desde esta perspectiva, no es suficiente velar porque los pueblos tengan derecho a la democracia: es necesario vigilar y determinar si cada Gobierno promueve, defiende y realiza la democracia con clara consciencia de que se trata de una responsabilidad moral permanente.

Tampoco es suficiente como base de la democracia el "Estado de Derecho": se requiere un Estado Ético de Derecho. Por consiguiente, no debe exigirse a la ciudadanía una participación ética y responsable en el marco de la legalidad sin hacer igual exigencia y en primer término, a los propios Gobiernos.

Por encima de los gobiernos están los derechos de los gobernados y, primordialmente, la dignidad humana de éstos. La situación de riesgo de un proceso político institucional no siempre y necesariamente debe atribuirse a los gobernados, toda vez que puede provenir de los propios gobernantes cuando su conducta no se corresponde con los fines de una democracia éti­camente calificada.

El análisis de la situación, cuando se han de realizar visitas y otras gestio­nes respecto al ejercicio del poder, debe comenzar por un enfoque ético de la forma en que dicho ejercicio se desarrolla por parte de los gobernantes.

En ninguna situación ni circunstancia cabe hablar de la "ruptura del orden democrático" sin establecer, en primer lugar, si es el Gobierno el que la causa y en qué medida las reacciones del pueblo se justifican moralmente.

La democracia y los procesos democráticos no son fines en sí mismos: son medios moralmente calificados que deben ejercerse, esencialmente, en función de la dignidad humana.

La Ley Moral aconseja que los mecanismos de control que contempla la Carta sean revisados, reajustados, actualizados, imprimiéndoseles la agilidad necesaria para que la intervención de la Organización sea oportuna y eficaz, y pueda evitar graves conflagraciones internas en el país de que se trate.

La Organización debe distinguir las situaciones "normales", de un des­envolvimiento totalmente anómalo, como el que manifiestan los regímenes encaminados hacia la implantación progresiva de un sistema totalitario dis­puestos a subvertir las estructuras del Poder violando el sistema legal.

La Organización debe recurrir a mecanismos menos "diplomáticos" y de mayor drasticidad cuando observa cómo el Gobierno restringe día tras día las libertades y el ámbito de acción de los adversarios, en medio de un progresivo deterioro del ejercicio de los Derechos Humanos para determinados sectores de la población.

Es un absurdo que, entonces, mientras los acontecimientos políticos se precipitan en proporciones geométricas, la Organización se limite a las modosidades diplomáticas, en lugar de abrir paso a medios más claros, directos y eficaces. No hay derecho a sacrificar la libertad de un pueblo en aras de los balanceos, de agradable circunspección y buenas maneras, que diluyen el carácter y no concretan soluciones plausibles, éticamente calificadas.

OBSERVACIÓN FINAL

Estamos plenamente conscientes del terreno que estamos pisando. Conscientes de que la POLÍTICA, mientras no se transmute en POLIÉTICA, como necesariamente habrá de ocurrir algún día, se mantendrá como un auténtico “matadero”, como una “carnicería sangrienta”,  donde no hay principios sino intereses –y de los más abyectos—y donde no hay lealtades sino conveniencias. Estamos conscientes de todo esto. No obstante lo cual expresamos lo ya dicho, con la esperanza de que todo habrá de cambiar cuando la Humanidad supere sus graves deficiencias y tome el camino del ascenso moral y espiritual que le corresponde.

En las circunstancias políticas actuales, tanto a nivel nacional, como regional y universal, los incrédulos, por una parte, y los beneficiarios de los ríos revueltos, por la otra, sólo reirán de las “ilusiones utópicas” de un soñador. Sin embargo, esa actitud despectiva ante la Verdad, jamás queda impune porque la Historia, saturada de los efluvios de una nueva consciencia, pasa factura a los miopes y a los que no quieren ver, quienes serán juzgados por su complicidad, por su cobardía y por la actitud banal y superficial. También serán juzgados por los males que pudieron evitar y no evitaron, contribuyendo con su inconsciencia, al dolor de los individuos, de las sociedades y de la Humanidad. Pagarán no sólo por lo que pudieron hacer y no hicieron, sino también por lo que hubiesen debido dejar de hacer y sin embargo hicieron. Porque ser funcionario no es una casualidad: es un destino que implica una misión moral y espiritual que debe ser cumplida.

EL DERECHO TRADICIONAL Y LA SIMPLE “CONVIVENCIA” Juan Josè Bocaranda E





EL DERECHO TRADICIONAL Y LA SIMPLE “CONVIVENCIA”
Juan Josè Bocaranda E

Son innumerables las formas de definir el Derecho a lo largo de la historia. Pero, todas ellas desembocan en la idea de regulación  para resolver conflictos sociales; de garantizar armonía en las relaciones sociales; de contar, con en base en la ley, con  la posibilidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto (Hobbes); de  estabilizar  las expectativas de comportamiento (Luhmann): de conciliar arbitrios según una ley universal de la libertad (Kant); de dominio de una clase social por otra(Marx y Engels); de amenazar mediante normas (Austin); de ordenar el comportamiento externo a través de la justicia(Kantorowicz), etc.etc.

En fin, conforme a estas definiciones, el Derecho tradicional tiene por objeto regular las relaciones intersubjetivas en la sociedad. Sin embargo, hoy no resulta suficiente la "convivencia" como fin del Derecho. No es suficiente que el Derecho "asegure" la tolerancia, aun bajo el supuesto de que con ella "la vida de la sociedad transcurre tranquila".

El ser humano no puede progresar mediante la simple tolerancia. Porque la tolerancia
- es pasiva y no enriquece espiritualmente
- no se opone, pero tampoco co-labora.
- no agrede, pero tampoco crea
- no frena, pero tampoco impulsa
- evita la guerra, pero no fomenta la paz.
-"deja vivir", pero no genera sentimientos de fraternidad, ni despierta en   forma cierta y eficaz el respeto activo a la dignidad humana. Respeto que trascienda  las meras palabras.

Por estas razones hoy se precisa un Derecho de amplitud humana, adecuado a las dimensiones de los derechos humanos y a la dignidad humana,  denominador común de la humanidad. El fin del Derecho, hoy, radica en servir de instrumento a la Moral, para contribuir activamente al ascenso de la humanidad.

Quienes persisten en la idea de la convivencia social como fin del Derecho, están históricamente desfasados. Es como si para ellos los derechos humanos no existiesen. Después de milenios con esa tónica, ha llegado la hora del cambio. De un cambio profundo, substancial, en los fines del Derecho,

PROFUNDIZAR PARA ASCENDER: IUSÉTICA Juan José Bocaranda E





PROFUNDIZAR PARA ASCENDER: IUSÉTICA
Juan José Bocaranda E.

Que lo nuevo no provoque aprensión
absurda, sino receptividad creativa.
 
En aras de la llamada seguridad jurídica, se ha arraigado la idea de que el Derecho es conservador por esencia, como si debiese quedar inevitablemente rezagado respecto a la realidad sobre la cual dice versar, lo que constituiría, de por sí, un absurdo.
Bien se justifica la necesidad de la seguridad jurídica. Pero más aun se requiere que la seguridad jurídica se apoye sobre la seguridad moral, es decir, sobre la seguridad de que el funcionario maneja la ley con un criterio de responsabilidad moral.
Por otra parte, la seguridad jurídica no contradice la necesidad de que el Derecho adopte cambios estructurales periódicos cuando así lo requiera su ajuste a exigencias históricas cruciales. Por lo tanto, ha llegado la hora de que las "tormentas solares" agiten y transmuten el Derecho desde sus cimientos, y el factor de esa ruptura es LA FUERZA MORAL.

La FUERZA MORAL debe impulsar al Derecho a desprenderse de la pretendida intocabilidad substancial, que le ha impedido evolucionar en forma acentuada y determinante y comprender que si  no cuadra con las exigencias de los tiempos nuevos, quedará bajo el agobio de una creciente inutilidad.
Ahora bien, el ajuste histórico-moral  del Derecho exige que se le libere de una evolución puramente horizontal, y que se eleve en una  evolución en espiral.
La evolución es puramente horizontal cuando se repiten, en esencia, los mismos conceptos aunque revestidos con nuevos términos o giros; o cuando se atomizan las ideas en análisis meramente jurídicos que ya no pueden dar más de sí.
De ahí que haya llegado para el Derecho el momento de la evolución en espiral, de  profundizar para ascender, bebiendo de la fuente moral como único y último recurso, con el fin de redimensionarse y dignificarse.
En este sentido, la Moral señala al Derecho que, en estos nuevos tiempos, algunos de sus fines deben ser reemplazados por otros, más profundos y de mayores alcances; y que ahora no es suficiente su papel de mero regulador de las relaciones intersubjetivas del hombre en la sociedad, con miras a la simple “convivencia”.  Porque la Moral le requiere como instrumento que contribuya a impulsar la humanidad a la próxima grada de su evolución.

DE LOS FANÀTICOS Juan Josè Bocaranda E

                                                   Cabeza de Ladrillo

PRENSA
DE LOS FANÀTICOS
Juan Josè Bocaranda E

Es asombroso que, pese a los adelantos científicos y tecnológicos y a pesar de los cacareos de la modernidad y de la racionalidad, el fanatismo se haya mantenido; y que hoy, incluso, a medida que avanza en Siglo XXI, estè renaciendo, y en forma virulenta, dramáticamente cruel e inhumana, como ocurre, por ejemplo, con los desmanes del llamado Estado Islàmico.

No menos asombroso, el renacimiento creciente del neonacismo, que de “nuevo” no tiene nada sino los jòvenes estúpidos que buscan cerrar filas detrás de una locura infernal.  Se trata de la misma demencia, de la misma crueldad, de la misma sed de violencia y sangre del “viejo” nacismo hitleriano.

Asì, pues, el fanatismo es un tema de suma actualidad, tanto màs cuanto pone en peligro la paz del Mundo, susceptible de romperse por obra de los fanáticos. Porque, si bien  el fanatismo se vinculò  originalmente  a la religiòn, hoy se habla también del fanatismo político y de muchos otros fanatismos, todos ellos generados e impulsados por una  delirante estupidez.

Lo que hace del fanatismo una enfermedad y una plaga, es el hecho de que gira, no en el plano de la inteligencia, de la lógica, de la razón, sino en el fondo màs obscuro del ser, en el pozo del subconsciente, de la irracionalidad, de la animalidad.

Debido a este signo, a esta característica, el fanàtico no atiende a los razonamientos. Ante la mole extremadamente compacta e impenetrable de esa actitud obtusa, de nada valen los argumentos, por màs convincentes que sean. Antes por el contrario, parece que cuanto màs se insiste en hacer valer la lógica para disolverlo, màs se empecina el sujeto en mantener sus creencias, que profundiza cada dìa màs, hasta la muerte ajena y la muerte propia.

La puerta de ingreso de los fanatismos es el subconsciente. El fanatismo penetra en el ser humano por la vìa de las emociones. Por eso es necesario protegerse de una entrega excesiva, inconsciente, precipitada, a “causas” religiosas o políticas que después convierten a las personas en robots, en zombis, capaces de perpetrar los hechos màs criminales, porque dejan suelta la animalidad, el descontrol, la irracionalidad.

Es posible que el fanatismo comience con una pequeña semilla depositada en el cerebro: un panfleto, una asamblea religiosa o política, un orador hábil en persuadir…y si permitimos que esa pequeña idea taladre en nuestro ser y caiga en el subconsciente, podrá crecer y desarrollarse hasta formar un árbol inconmovible. De ahì la necesidad de abstenerse de asistir a ese tipo de reuniones o, en todo caso, estar prevenido, acorazado por la calma, por la reflexión, cuidando de no dejarse persuadir y arrastrar por los promotores, por los “fanatizadores”, por los zombis amaestrados para el adoctrinamiento, tan perniciosos como los estupefacientes. No dejarse adoctrinar, no dejarsesugestionar.

En el caso de los jóvenes que en diversos países se están dejando atraer por el trabajo subliminal o expreso de Isis, se da el hecho de que la sugestión es acompañada de estímulos del interés,  como “el buen trato, el trato diferente”, y el dinero y las atenciones. De ahì la necesidad de que, para contrarrestar esta  posibilidad, los gobiernos presten mayor atención a los jóvenes, en materia de estudio, trabajo e ingresos, porque ello resulta màs productivo y menos costoso que invertir en tratamientos psicológicos muchas veces fallidos.

Las “fijaciones” dobles son las màs difíciles de disolver: cuando el fanático toma de la fuente subconsciente y a la vez alimenta con la idea fanática el consciente o la razón, y a la inversa, se torna màs impenetrable y poderoso, y es esto lo que se debe evitar. De lo contrario, los hacedores del mal, los agentes de la perversión, seguirán conquistando a los jóvenes, y si ello se incrementa, el Mundo llegarà a perecer.

En cuanto al Estado Islàmico, lo que le hace màs poderoso no son las armas modernas que utiliza, sino el hecho de que se trata de la conjugación del fanatismo religioso con el fanatismo político, es decir, se trata de una doble estupidez.

La doble estupidez es la màs difìcil de combatir, porque las estupideces se alimentan mutuamente y el mal que causan se centuplica...


CARÁCTER CIENTÍFICO DEL PENSAMIENTO IUSÉTICO Juan José Bocaranda E





CARÁCTER CIENTÍFICO DEL PENSAMIENTO IUSÉTICO
Juan José Bocaranda E

También la honradez  intelectual es un deber moral, porque implica la defensa o el rechazo de una verdad que para un intelectual realmente honrado no puede resultar indiferente.

“La honradez intelectual – anota Etienne Gilson- es un respeto escrupuloso por la verdad”, que –agregamos nosotros- se supone en quienes nos adversan desde las sombras.
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Estamos plenamente conscientes de que el sólo insinuar que la IUSÉTICA tiene carácter científico, incrementa el convencimiento que abrigan nuestros enemigos, de que estamos ubicados  casi en el nivel de los descerebrados. Pero, aun en presencia de este riego –que ni nos suma ni nos resta- mantenemos lo dicho: la IUSÉTICA es un pensamiento científico, a menos que alguien vaya demostrando, una a una y plenamente, la falsedad de nuestras afirmaciones, lo cual –dese por seguro- generaría un largo debate, pues nos asisten argumentos de sobra para sostener y mantener nuestra propuesta del paradigma que, desde hace casi dos décadas, dimos en llamar “IUSÉTICA”.

Ahora bien, ¿Por qué el pensamiento iusético tiene carácter científico? Porque reúne las características que los filósofos del saber científico han venido señalando.
a) La Ius-ética es un pensamiento objetivo. Parte  de hechos rales, no obedece a un interés particular de su proponente. Se funda en un hecho histórico, como lo  fue la Proclamación Universal de los Derechos Humanos, realizada por la ONU el 10 de diciembre de 1948: se trata de un hecho determinado en el tiempo y en el espacio, que sirve de punto de partida a la concepción ius-ética de un Derecho Nuevo, realmente nuevo.  El pensamiento ius-ético no es fruto, pues, de una actividad especulativa.

b) La Ius-ética  es un pensamiento cabalmente racional. Mediante la actividad reflexiva sobre el significado del hecho histórico de la Proclamaciòn de los Derechos Humanos, sobre los fundamentos profundos de aquèlla y sobre los efectos o consecuencias de la misma,  la Ius-ética construye su estructura de pensamiento, constante de principios fundamentales que le otorgan un perfil propio, específico.

c) La Ius-ética es un pensamiento sistemático, un pensamiento ordenado, donde las ideas son jerarquizadas en forma lógica y coherente, generando, así, una totalidad  equilibrada,  una estructura cuyos elementos se combinan en función creativa.

En fin, el pensamiento iusético conjuga casi todas las características del pensamiento científico que señala Mario Bunge:
1-  Factico porque parte de los hechos dados en la realida
2-  Trascendente por ir mas allá de los hec
3-   Analítico por descomponer y recomponer él todo y sus partes del objeto de estudio
4-  Claro y Preciso, sin indefiniciones  ni  vaguedades.
5- Comunicable porque se dirige al mundo
6- Verificable ya que todo él es objeto de la observación y la experimentación para enriquecerlo.
7- Metódico porque todo se planea y todo se organiza
8- Explicativo ya que busca explicar en forma satisfactoria los hechos.
9- Predictivo porque desde el presente se puede ir al pasado o al futuro. y con ello puede modificar favorablemente el desarrollo de los acontecimientos en beneficio de la sociedad.
10- Abierto ya que esta en evolución y cambio en forma permanente.
11- Útil porque aporta y contribuye a mejorar la sociedad.